FAROLILLOS DE SANDÍA


Siempre había pensado que los farolillos de sandía eran cosa de mi abuela y de su pueblo, Castro del Río, ya que, ni en mi infancia, ni en todos los años que han pasado, he conocido más farolillos que los que ella nos hacía y los que, mucho tiempo después, yo misma he hecho para mis hijos.


 Pero, curioseando un poco, me he dado cuenta de que es una tradición muy extendida por distintas zonas, tanto de Andalucía, como de otros lugares de España.
. En concreto, he encontrado referencias a esta tradición en Alcaracejos, donde se elaboraban los farolillos durante el mes de octubre, en Villanueva del Duque, y en Villa del Río, en donde incluso se organiza una concentración anual de farolillos de sandía. 


Pero donde más se da esta costumbre es en la Comunidad Valenciana, como es el caso de Almenara, en Castellón, en donde se celebra "La Nit del Farolet", o en Alberic, en Valencia, con "La Nit del Meló". También en Valencia, en Playa de Bellreguard, organizan un día al año, un taller de farolillos, donde niños y mayores se dedican a elaborarlos, transmitiendo así la tradición a la infancia, para terminar, ya por la noche , con un vistoso pasacalles, en donde lucen sus creaciones. Algo curioso en toda esa zona de España es que a la hora de decorar los farolillos, hay tres figuras que nunca deben faltar: El sol, que representa la luz, la luna, que es la noche y la escalera, que simboliza la subida a los cielos.
Lo tendré en cuenta la próxima vez


La elaboración del farolillo es bien sencilla. En primer lugar, cortamos un círculo en la sandía en la parte del rabo, como si quitásemos la tapadera. Con una cuchara, vamos sacando toda la pulpa de la sandía hasta dejarla vacía completamente, y ahora ya podemos, con un cuchillo de punta fina, ir formando en la cáscara los dibujos que nos apetezca y que seamos capaces de hacer. Al usar el cuchillo, no debemos nunca hundir del todo la punta, ya que no debe traspasar, sólo marcar la figura para después ir vaciando poco a poco, dejando la parte blanca al descubierto. Si pensamos transportar el farolillo, como era costumbre antiguamente, debemos hacer tres o cuatro agujeros en la parte de arriba, por donde pasaremos una cinta o cordel no demasiado fino, que no desgarre la sandía. Igualmente, haremos los mismos agujeros en la tapadera que habíamos quitado al principio, para que la cinta pase también por ellos y se anuden todos los cabos en la parte de arriba, por donde sujetaremos el farol. Para que la tapadera no se baje e impida la entrada de aire, haremos unos nudos en la cinta.
Sólo queda colocar la vela, que pegaremos con cera a un pequeño platillo, que puede ser, por ejemplo, la tapa de un tarro de conservas. De esta forma, ya tenemos una base suficientemente ancha para que la vela no se vuelque dentro del farol.
En mi caso, no le puse la tapadera, ya que coloqué el farolillo como centro de  mesa





2 comentarios:

  1. ese farolillo cuanto tiempo de duracion tiene? se hecha algun liquido para que se pueda conservar? o solo es de un dia?

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  2. Pues me temo que tiene una vida corta. Yo a veces he intentado conservarlo un poco más dejándolo en un recipiente con un poco de agua en el fondo, pero no sirve de mucho, la noche siguiente se puede volver a usar, pero ya no está igual, se reblandece.
    Un saludo.

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